lunes, 19 de enero de 2015

'Into the Woods': ¿Y qué pasó después?

"Érase una vez" se ha convertido de nuevo en una frase muy recurrente. Los cuentos han vuelto para conquistar a pequeños y mayores, que han abrazado su nueva edad dorada con éxitos como el de 'Frozen: El reino del hielo' o fraguando una base fan sólida para ese surtido que es la serie 'Érase una vez'. Disney, casa de los cuentos por antonomasia, quiere aprovechar un poco más la coyuntura, y por fin ha conseguido la adaptación cinematográfica del famoso musical 'Into the Woods'.


Este show, ganador de varios Tony, lleva tiempo lejos de los circuitos grandes de teatro, pero cuenta con un gran número de seguidores. Rob Marshall llevaba detrás del proyecto desde hace muchos años, y fue en 2012 cuando, por fin, ofreció la idea a la casa de Mickey Mouse. El proyecto en sí era arriesgado, son personajes muy queridos por el público, y Marshall llevaba dos patinazos con 'Nine' y 'Piratas del Caribe: En mareas misteriosas'. Con 'Nine', además, logró la difícil tarea de desaprovechar uno de los mejores repartos que se han visto en años. Por suerte, 'Into the Woods' consigue, por fin, romper con esa mala racha en gran medida.

La película nos muestra un universo en el que varios personajes de cuento conviven en el mismo escenario, cerca del bosque que da título a la historia. Cada uno de ellos desea algo por encima de todo, como poder ir al baile en el caso de Cenicienta o no tener que vender a su vaca en el de Jack, el de las habichuelas mágicas. Los protagonistas son un panadero y su esposa, malditos por la bruja que vive en la casa de al lado. Desean tener hijos, peor no podrán cumplir su sueño sin antes recuperar una serie de objetos para su vecina. En esa búsqueda irán conociendo a los demás personajes y prepararán el terreno para lo importante de la historia, el segundo acto, el qué pasó después del "y vivieron felices".

A diferencia del inocente cruce de historias de 'Érase una vez', 'Into the Woods' quiere plantearnos unas continuaciones bastante oscuras de los cuentos ya conocidos. En este nuevo giro nos adentraremos en tramas de decepciones, engaños y pesimismo, aunque siga habiendo una moraleja al final. Lo aleja un poco del público más pequeño de la casa, pero lo hace más atractivo también para los mayores, que igualmente pueden hacer entender a sus hijos que todo trae sus consecuencias.

La primera parte pone unos pilares sólidos para la historia, presentando a los personajes y sus deseos, y todo lo que hacen para conseguirlos. Las canciones de este segmento son muy pegadizas, con un ritmillo típico de un musical clásico, aunque puedan hacerse largas y monótonas si uno no está acostumbrado a los musicales teatrales más puros. En este primer segmento vemos muchos de los grandes momentos de la película, desde la emotiva canción de la bruja a Rapunzel al divertidísimo dueto de los dos príncipes y su "agonía". Aunque esta primera parte sea más convencional -muchos de los cuentos no sufren apenas variaciones de lo ya conocido, más allá de algún cruce con otros personajes-, supera con creces a la segunda, aunque eso sea una pena.

Una vez hemos cumplido los deseos de los personajes, llega lo que debería ser más interesante: el qué pasó después. Todo deseo tiene sus consecuencias, oscuras y decepcionantes casi todas ellas para estos personajes. Y con el potencial que tendría este análisis, por desgracia flojea bastante en su versión cinematográfica. Una serie de desastrosas circunstancias ensombrecen la vida de la mayor parte de personajes, casi del reino entero, y tendrán que volver al bosque para solucionarlo. Lo que ocurre en estos momentos es tan caótico que no da casi tiempo a procesarlo, a la vez que se suceden escenas casi de relleno que no ayudan mucho a evitar que la película pese un poco a estas alturas. Quizás en teatro quede más claro, pero en película Rob Marshall no ha sabido sacarle el jugo que podría haber tenido, por mucho que contara con los creadores de la obra, Stephen Sondheim y James Lapine, involucrados en la película. La dirección de Marshall vuelve a ser el problema.

A pesar de ello, hay varias cosas que no se le pueden quitar a 'Into the Woods'. La primera es que su diseño de producción es encantador, el bosque parece tener vida propia y cada vestuario, cada escena está cuidada para mantener la esencia teatral. En eso Rob Marshall, con 'Chicago' o 'Nine', siempre ha sido bastante cumplidor, haciendo una adaptación que no se olvida de dónde ha salido. Así consigue una estética curiosa y mágica. En este sentido, no se le puede sacar ninguna queja, quizás un repaso a ciertos efectos especiales, pero nada que no nos permita disfrutar de la película como si estuviéramos en la platea de un teatro.

Las voces del bosque
Pero el punto fuerte de la cinta son las interpretaciones, cada una mejor que la anterior. Emily Blunt y James Corden hacen una labor estupenda de protagonistas principales, la interpretación de ella resulta cautivadora. Anna Kendrick sigue siendo un portento a la hora de cantar, y es una Cenicienta perfecta para esta película, con una bonita mezcla de coraje e inocencia. Hasta los niños, Lila Crawford y Daniel Huttlestone (Gavroche en 'Los miserables') cumplen con creces. Lo de Meryl Streep es de escándalo, como siempre, podría haber hecho de árbol del bosque y habría robado todas sus escenas, y como bruja está inmejorable. Quizás la nominación al Oscar es algo exagerada, pero sin duda es de lo mejor que tiene la película. Mención especial a Chris Pine, que no solo demuestra que sabe cantar, sino que también nos deja ver un punto más cómico de sí mismo que le sienta la mar de bien. Incluso Johnny Depp llega a no ser excesivamente cargante gracias a su escaso tiempo en pantalla, porque su lobo parece la enésima encarnación de Jack Sparrow. Este increíble reparto logra tapar los fallos direcciones que podemos encontrar en el largometraje.

'Into the Woods' es un buen musical con unas sobresalientes interpretaciones. Consigue dar bastante bien esa vuelta de tuerca los cuentos clásicos y mezclarlos con eficacia, además de darles un tono más oscuro, aunque podría haber aprovechado mucho más el segundo acto y no hacerlo tan desconcertante. Pero el bosque tiene el potencial de echar raíces con sus melodías, que volverán a la mente pasadas semanas. 'Into the Woods' es mágica, oscura pero encantadora. Es un paseo por el bosque que merece la pena probar.

Fuente

No hay comentarios:

Publicar un comentario